Ud. Tiene derecho a conocer los aspectos más importantes de su lesión. Su médico debe explicar la naturaleza de la misma y su evolución natural, los posibles tratamientos, indicaciones y contraindicaciones, ventajas y desventajas, posibles riesgos y complicaciones, incluso la actitud a tomar si estas últimas ocurrieran. Deben acordar la actitud terapéutica que mejor encaje con su enfermedad, su estado general de salud, su trabajo y actividades recreativas y responsabilidades familiares. El aspecto emocional de la enfermedad y el miedo al dolor o a las complicaciones es natural y su médico debe ayudarle a adquirir seguridad en sus decisiones, fomentar la confianza y calmar su ansiedad.

CONSEJOS PARA LOS PACIENTES QUE SERÁN SOMETIDOS A UNA CIRUGÍA DE MANO Y/O EXTREMIDAD SUPERIOR
1. ¡Infórmese!

No debe esconder información a su cirujano. Ud. Puede salir perjudicado. En particular es importante que refiera todas sus enfermedades pues pueden ayudar a orientar algunos diagnósticos y condicionar el tratamiento. Por ejemplo, si es hipotiroideo tiene un importante factor de riesgo para padecer un síndrome del túnel del carpo. Si es diabético, las infiltraciones con corticoides, a las que con tanta frecuencia recurrimos, pueden afectarle negativamente y “descontrolar” sus niveles de glucosa en sangre. Debe ser muy exhaustivo en reflejar todos los fármacos que toma y si padece alguna alergia (por ejemplo, a algún antibiótico o los anestésicos locales). No sabe que tratamiento le pueden administrar y las interferencias que puede tener. Particularmente importante, es advertir si toma sintron (u otro anticoagulante) o aspirina, derivado u otro antiagregante, pues pueden aumentar el riesgo de complicaciones hemorrágicas y posiblemente, deba modificarse el tratamiento antes de la intervención. Los pacientes con enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, psoriásica u otras espondiloartropatías seronegativas suelen tener tratamientos con inmunosupresores y “biológicos”, que muchas veces hay que suspender para evitar complicaciones de la herida e infecciones perioperatorias. Si toma corticoides puede necesitar una dosis extra en las primeras 24 horas, debe advertirlo también. Por favor no esconda si tiene algún hábito tóxico, como fumar o beber o tomar alguna droga. Esto puede exigir algunos cuidados especiales en la anestesia y el postoperatorio que redundan en su seguridad. Si padece alguna enfermedad infectocontagiosa, por favor díganoslo para prevenir nuevos contagios. Las fracturas y operaciones previas deben ser recogidas pues condicionan el diagnóstico y el tratamiento de innumerables lesiones. Por ejemplo, un paciente que consulta por dolor en la muñeca y tiene el antecedente de haber padecido una fractura de radio distal, casi siempre la causa de su dolor tendrá relación con la fractura. Por último, debe anotarse si tiene “tendencia a la hemorragia” (sangra mucho con cualquier herida) o ha detectado trastornos de la cicatrización.

2. ¡No oculte nada por favor!

La mayoría de los procedimientos electivos o programados de cirugía de la mano y el miembro superior, pueden desarrollarse en el contexto de “hospital de día”. Generalmente, el paciente ingresa y tras un periodo variable de tiempo, casi siempre inferior a 24 h, es dado de alta a su domicilio con recomendaciones. Durante el tiempo de observación hospitalaria, deben descartarse complicaciones como hemorragia, lesiones nerviosas o síndrome compartimental, efectos adversos de la anestesia, o incomodidades derivadas de los vendajes o inmovilizaciones enyesadas. No debe ser dado de alta sin un adecuado nivel de analgesia y tras haber iniciado una ingesta oral sin vómitos, haber orinado de forma espontánea y levantarse y deambular de forma independiente.

3. Régimen de Hospitalización
4. Anestesia

Algunos procedimientos de cirugía en la mano pueden realizarse con anestesia local, por ejemplo, la liberación de un dedo en resorte, extirpar tumores pequeños o incluso, el tratamiento quirúrgico de un síndrome de túnel del carpo. Esto no significa que estas operaciones se puedan realizar en “cualquier sitio”. Deben realizarse en un quirófano bien equipado, con personal cualificado y los medios adecuados como para realizar una sedación, tratar una reacción alérgica o incluso, una parada cardiorespiratoria. La cirugía de mano es muy delicada y debe ser técnicamente muy precisa, por lo que debe realizarse siempre que se pueda “sin sangre”, aplicando un manguito neumático (manguito de isquemia) que se comporta como un “torniquete” seguro. Así la visualización de pequeños nervios y arterias que han de respetarse, es más fácil y se disminuyen las complicaciones. Con anestesia local, el paciente aguanta la presión de este “torniquete” como mucho 15-20 min. Procedimientos más largos precisan anestesia regional para que no se perciba la incómoda presión del manguito. El paciente puede oír el término de cirugía “wide awake” que hace referencia a cirugía con anestesia local en la que se administra un vasoconstrictor para evitar “el sangrado” y se puede realizar en la misma consulta. Si la concentración del vasocosntrictor no es la adecuada, pueden ocurrir complicaciones graves y no seré yo quien aconseje ninguna operación fuera de un quirófano. La mayoría de los procedimientos se pueden realizar con una anestesia regional (“de sólo el brazo”), que además tiene la ventaja de poder utilizar el manguito de “isquemia” y que el cirujano pueda hacer una “operación sin sangre”. En el otro extremo, podemos recurrir a la anestesia general con intubación orotraqueal, en procesos más largos y complejos, o porque las características personales del paciente lo hagan preferible. Es muy habitual en la cirugía de hombro. En el postoperatorio, se puede añadir un bloqueo anestésico regional (anestesia del plexo braquial) para control analgésico.

Se recomienda que Ud. Venga en ayunas al quirófano, aunque el procedimiento se vaya a realizar con anestesia local. Un suero glucosado o glucosalino evitará una “hipoglucemia” y Ud. Estará en condiciones óptimas si hay que reconvertir la anestesia en general. Por ello, no debe tomar nada por boca 6 h antes. No obstante, si Ud. Por ejemplo, es hipertenso, esa mañana puede y debe tomar su pastilla con un sorbito de agua pequeño, sin que esto suponga ningún riesgo. Es recomendable que la noche previa a la operación tome un “tranquilizante” tipo benzodiacepian (lexatin, vallium, tranxilium…) para que pueda dormir y acceda a la clínica con menos ansiedad.

5. ¿Me tengo que tomar pastillas? 

Con ropa ancha que le permita desvestirse con facilidad o cubrir abultados vendajes. En las intervenciones del miembro superior, salvo que se prevean largas (por ejemplo, una prótesis de hombro) y sea necesario un sondaje urinario, no es preciso que se despoje de su ropa interior (el sujetador si).

6. ¿Cómo me visto? 

Debe ducharse en la mañana de la operación, llevar las uñas cortas y no postizos. No debe pintarse las uñas. El color natural orientará al médico de una adecuada perfusión sanguínea en los dedos de la mano operada, lo cual no es posible si la uña está cubierta de pintura. Debe retirar todo tipo de joyas, pulseras y sobre todo piercings metálicos. Si no lo hace y se utiliza el bisturí eléctrico, pueden aparecer quemaduras. Finalmente, la zona donde se realizará la incisión debe rasurarse (afeitarse) pero no mucho tiempo antes de la intervención, pues pueden aparecer complicaciones cutáneas.

7. ¿Qué cuidados higiénicos debo tener? 
8. Cuidados postoperatorios

Lo más importante es que el médico haya realizado una adecuada “educación sanitaria” y Ud. Sepa de antemano lo que es normal y lo que no (ver siguiente punto, “síntomas de alarma”). El cuidado básico consiste en mantener la mano elevada (por encima del nivel del corazón) y movilizar todas las articulaciones no incluidas en el yeso, en particular los dedos. Esto activa el retorno venoso, disminuye la inflamación y con ello, el dolor y mejora el confort postoperatorio. Para mantener elevada la mano durante el sueño se puede “emparedar” entre dos almohadas que se mantienen unidas con esparadrapos y de esta manera, la mano quedará cómodamente sujeta y “en alto”.

Debe llamar a su médico o acudir a urgencias, si en el postoperatorio, cambia el dolor, se incrementa y no responde a los fármacos prescritos. Puede ser el primer síntoma de una complicación, como por ejemplo una infección o un síndrome compartimental. Una de las causas más frecuentes es un vendaje o un yeso muy apretado. Éste puede ser adecuado al salir del quirófano, pero ejercer demasiada presión varias horas después, cuando la extremidad se inflama. Es absurdo “atiborrarse” de analgésicos cuando el dolor es secundario a una compresión externa. Su médico debe retirar el vendaje o el yeso por completo y explorar la zona antes de colocar otro a una presión más conveniente. Otros síntomas preocupantes son la fiebre, “hormigueos”, cambios de color de los dedos o dificultad para moverlos. También debe consultarse si los apósitos se manchan de sangre o exudado seroso o purulento.

9. Síntomas de Alarma

Algunos procedimientos tienen postoperatorios incomodos, de lenta recuperación, que pueden exigir rehabilitación estricta. Debe crearse unas expectativas realistas en cuanto el resultado y sobre todo (esto es más difícil), debe ser capaz de asumir una complicación. Esto es una aventura en al que nadie tiene el resultado comprado. Las complicaciones siempre son posibles por poco probables que nos parezcan. Si tenemos esta mala suerte, no desconfíe de su médico si no hay motivos. Él es el primero que sufre con un mal resultado. Su actitud debe ser la de entender el problema, para implicarse en su recuperación y en la elección de las alternativas que le dé su cirujano. Relativice el problema y haga por superarlo. Si no se cree capaz de reaccionar positivamente ante un evento adverso, quizás debe plantearse si se debe operar, salvo caso de extrema gravedad.

10. Prepárese psicológicamente
11. El rehabilitador es su amigo

Tenga concertado el plan de rehabilitación postoperatorio ANTES de la cirugía, pero eso sí, consensuado con su cirujano.

Cuando Ud. sufre un padecimiento o una enfermedad en sus extremidades superiores, debe implicarse en su tratamiento si desea curarse. No puede ser un objeto pasivo al “que le hagan”. Por ejemplo, la expresión “voy a que me hagan la rehabilitación” debe sustituirla por “voy a rehabilitarme”. Ud. Es parte activa del proceso de sanación. Un cirujano puede hacer una operación perfecta, que si Ud. Por el dolor, desinformación o desmotivación no colabora, sólo llegará a mal puerto, muchas veces peor situación de la que partió, y sólo Ud. Será el responsable. La actitud lo es todo.

12. Ud. es responsable de su “curación”

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